Ya sabemos que el Alzheimer es la forma más común de demencia, un trastorno neurodegenerativo del cerebro que afecta a un número importante de la población. Según un estudio de la Asociación Alzheimer Europe, en España habrá para 2025 más de 992.000 personas con esta enfermedad  (2,13%)  y superará los 1,7 millones (3,99%) en un plazo de 30 años (2050).

Las personas que sufren esta enfermedad, además de la pérdida de peso  y otros síntomas, es frecuente que pierdan las ganas y el deseo por comer, ya que el déficit de nutrientes produce un deterioro en los órganos de los sentidos. Es por esto que al igual que el apetito, el olfato el gusto e incluso el oído se ven afectados.

En este sentido, alimentar a una persona con alzheimer ocasiona ciertos problemas como son: la falta de apetito, dificultades para comer, atragantamiento, problemas para masticar, alteraciones en la salivación o estreñimiento, entre otros.

Debemos tener en cuenta algunas pautas a la hora de alimentar a una persona con alzheimer, sobre todo, procurar mantener una dieta equilibrada que le aporte los nutrientes necesarios para tener una cierta calidad de vida dentro de su enfermedad.

Consejos para alimentar a una persona que padece Alzheimer

  • Mantener horarios: Para un enfermo de Alzheimer, su estado del tiempo se ve afectado cada vez más según avanza la enfermedad, por lo que es importante establecer unos horarios fijos de comida. Recomendable que sean 4 ingestas diarias. Desayuno, comida, merienda y cena.
  • Socializar a la hora de comer: Procurar que el enfermo se sienta acompañado en la mesa cuando esté comiendo. No aislarlo e integrarlo  como uno más y comer en compañía.
  • Riesgos en la mesa: Retirar de su alcance aquellos utensilios cortantes con los que pueda producirse lesiones. Utilizar cubiertos de plásticos y tener cuidado de no derramarse la comida encima. También, evitar los alimentos muy calientes con los que pueda quemarse.
  • Hidratación: Procurar que la persona beba la suficiente cantidad de líquido para estar hidratada. Se recomienda beber un litro y medio de agua al día, zumos u otro tipo de bebidas, evitando el alcohol.
  • Cuidar el entorno físico: Procurar que el enfermo coma siempre en el mismo lugar. Mantener una buena iluminación, temperatura adecuada y en el que se sienta a gusto.
  • Evitar el atragantamiento: Si la persona tiene problemas para ingerir o masticar los alimentos, puede ocurrir que se atragante con la comida. Para evitar problemas, es mejor facilitárselo preparando alimentos suaves, tipo purés o trocear la comida en trozos más pequeños. Si es necesario, también se pueden usar gelatinas o espesantes.
  • Controlar el estreñimiento: Aportar suficiente dosis de fibra para evitarlo. Usar laxantes en caso de que el problema continúe y, consultar al médico si el problema persiste.

El alzheimer es una enfermedad que no tiene cura. Una dieta sana y equilibrada proporcionará al enfermo el aporte de nutrientes necesarios para llevar una vida más saludable. Por eso, una buena ingesta de verduras, legumbres, frutas, lácteos, carne, pescado y huevos, aportarán a la persona las vitaminas, proteínas y otros nutrientes que necesita en su vida diaria.

Alimentar a una persona con alzheimer resulta una odisea para su cuidador ya que representa muchos problemas.  Unas veces por no querer comer o no recordar que ha comido y otras, en estados más avanzados de la enfermedad, en las que no sabe utilizar un tenedor. Paciencia y una buena actitud son dos cualidades a la hora de afrontar el día a día con una persona con alzheimer y, sobre todo, encontrar aquellos métodos que funcionen mejor con la nuestra situación personal.