En una sociedad como la actual, donde el envejecimiento demográfico y el incremento de población dependiente o con pérdida o mengua de su autonomía personal son un hecho, el desconocimiento de lo que es un asistente personal está, desgraciadamente, muy extendido. Y no se trata de un problema meramente informativo, sino que acarrea consecuencias prácticas bien palpables.

Por ejemplo, la ignorancia general sobre qué es un asistente personal provoca el que sea muy difícil hallar uno, incluso indagando en los sitios más dispares. Por eso, es de gran importancia recurrir a empresas especializadas en servicios de ayuda a domicilio, que puedan ofrecernos personal cualificado, con las titulaciones profesionales exigidas por la llamada Ley de Dependencia de 2006.

Este trabajo precisa una serie de conocimientos y también de habilidades de índole social: así, por ejemplo, el grueso de las personas que ven mermada o perdida su autonomía personal en la esfera física, no obstante conservan todas o la mayor parte de sus facultades intelectuales indemnes, por lo que es obligación del asistente personal el respeto escrupuloso a las decisiones que tomen sobre sus propias vidas. Su misión es asistirles, no en modo alguno dirigirles. El objetivo, ya definido por especialistas en los Estados Unidos en los años 60, es el denominado modelo de vida independiente, que consiste en procurar el empoderamiento de la persona con diversidad funcional.

La Asamblea General de las Naciones Unidas se ha pronunciado en los años 1993 y 1998 por los derechos humanos de las personas con discapacidades y pérdida de funciones asociadas a la autonomía personal, y ha concluido en la necesidad de apoyar desde los Estados la asistencia a estas personas, incluyendo la ayuda a domicilio, y su mayor participación en la comunidad y en su propio entorno doméstico. Se trata pues, de un asunto esencial y muy delicado, puesto que toca el ámbito de los derechos humanos y fundamentales. Esta es la base de la legislación de dependencia que existe en diversos países, como España.

No obstante, en nuestro país el concepto y la figura profesional del asistente personal han calado muy tarde, hace tan sólo trece años, con una o incluso dos décadas de diferencia con respecto a varias naciones de Norteamérica y Europa. He aquí tal vez la razón primordial de esa ignorancia general que tan dañina puede ser en los mercados laborales para hallar a un asistente personal de auténticas calidad y vocación.

Dónde encontrar un buen asistente personal y qué funciones desempeña

Las empresas de servicios especializadas en ayuda a domicilio, homologadas y autorizadas por las instituciones autonómicas correspondientes, siguen siendo lógicamente el mejor lugar para encontrar buenos y probos profesionales con trayectoria y las aptitudes exigidas para esta profesión tan básica como ignorada. En Andalucía, lo que se exige al asistente personal con contrato laboral es que acredite documentalmente la idoneidad para prestar ese servicio.

En general, ha de afirmarse que el asistente personal debe poseer una amplia gama de cualidades que lo hagan especialmente indicado para una tarea tan a menudo ardua como lo es convertirse en los ojos, oídos, brazos y/o piernas de alguien: honradez, empatía, paciencia, compromiso, prudencia, respeto…

Las funciones que desempeña un asistente personal se relacionan, pues, con todo ello:

  • Ayudar a la persona en las actividades más básicas del día a día, como asearse, vestirse, desvestirse, comer y beber, meterse en la cama, levantarse, etc.
  • Tareas a realizar en la vivienda, como ordenar la ropa, planchar, cocinar, utilizar los electrodomésticos, etc.
  • Hacer de intermediario e intérprete en la comunicación de la persona dependiente con otros, bien mediante la lengua de signos, bien mediante otros sistemas alternativos de comunicación (como por ejemplo el sistema de lenguaje táctil de los sordociegos, o los sistemas lingüísticos alternativos para personas con parálisis cerebral).
  • Acompañar a la persona cuando así lo precise en su vida diaria.
  • Tareas especiales o excepcionales, y tareas de coordinación, para ayudar a la persona asistida a planificar su día y día y tomar determinadas decisiones.

Como podemos ver fácilmente, tanto por las muchas cualidades intrínsecas al buen profesional, como por la variedad de tareas que ha de llevar a cabo, este es un oficio para el que se requiere dedicación y vocación, por lo que es fundamental buscar adecuadamente a buenos profesionales.