La alimentación en personas mayores es crucial, pues la tercera edad es una etapa de decisivos cambios, tanto a nivel psíquico y neurológico, como somático, y en ella una nutrición equilibrada desempeña un papel de soberana importancia. Además, en esta época de la vida la salud se hace más vulnerable, y se experimenta una mayor predisposición a padecer enfermedades de carácter crónico. La buena alimentación puede ser precisamente una de las mejores formas de prevenir tales amenazas.

Además, comer no es sólo una cuestión de fisiología, y conlleva implicaciones de tipo social, relacionadas con la psicología de la persona, con la afectividad… Muchas veces, el quedar para comer es una de las mejores formas de cultivar las relaciones sociales en una etapa donde ello resulta indispensable como es la tercera edad. La tendencia al aislamiento social de muchas personas de edad avanzada es un factor muy negativo, que puede ser uno de los coadyuvantes o desencadenantes principales de los estados depresivos y ansiosos, o incluso de enfermedades degenerativas y demencias. Por tales razones, la sociabilidad en la edad provecta es cuestión fundamental de salud física y psíquica.

El buen o mal comer también interactúa con los ciclos de sueño y con el mejor o peor estado del aparato digestivo y de los órganos gastrointestinales, en época en que estos también se encuentran más vulnerables.

La esperanza de vida en la sociedad española se halla, por el momento, en constante ascenso, de suerte tal que una mujer de 55 años vivirá unos 32 años más, mientras que un hombre de la misma edad tenderá a vivir unos 28 años más. Además, en un momento histórico donde la demografía española está envejeciendo, lo más sensato y razonable es mantener unos hábitos de vida saludables a edades avanzadas. Pero ¿cuáles han de ser los mejores hábitos alimenticios para las personas ancianas? Trataremos de responder a esta pregunta.

Una dieta saludable en la tercera edad

Hemos de tener muy en cuenta que las necesidades alimenticias van cambiando a medida que los años transcurren y que la vida misma avanza. Por ejemplo, ya a partir de los 55 años de edad, la osteoporosis o la hipertensión pueden ser eficazmente prevenidas con una buena alimentación. En nuestras sociedades occidentales, esta edad ejerce de auténtico ecuador de la vida, en que la nutrición sana se torna ya más necesaria.

A ello hay que agregar que la dieta es algo estrecha e íntimamente vinculado al entorno social y cultural concreto en que se desenvuelven las personas. En la actualidad, la dieta que consumimos está repleta de calorías vacías, nitratos, grasas, azúcares industriales o añadidos (desde luego, no tan sanos como la fructosa o azúcar natural de la fruta), proteínas animales, y otros componentes no muy recomendables, al menos en grandes cantidades, para las personas de edad avanzada.

La alimentación en personas mayores debe divergir de estas tendencias hegemónicas en la alimentación de las sociedades de consumo, y seguir en lo posible estos escuetos consejos e indicaciones:

  • Tomar algo de proteína animal tanto con la comida como con la cena, preferiblemente de carnes blancas (y no rojas), y a ser posible en pequeña cantidad. Las proteínas son el cemento y la argamasa naturales del cuerpo, su material constructivo esencial, por lo que también han de estar muy presentes en la dieta de los más mayores. Además, es recomendable comer huevo y también algo de pescado, leche y derivados lácteos.
  • También ha de consumirse algo de grasas, pues estas son la reserva energética del organismo. Sin embargo, se contraindican las grasas saturadas, propias de las carnes rojas, embutidos, etc, y otorgar preferencia en la dieta a las grasas más sanas, tales como las presentes en los pescados o en el aceite de oliva.
  • Se aconseja un alto consumo de vitaminas y minerales, así como de calcio y hierro. También fibra, sobre todo en los desayunos, pues ayuda a regularizar el funcionamiento intestinal.

La alimentación en personas mayores es algo de fundamental importancia, y siguiendo sencillos consejos nutricionales, puede ser una gran ayuda para una vejez saludable.