Cuando nos ocupamos de personas dependientes o ancianas, solemos encargarnos de sus necesidades más básicas, como es el caso de la alimentación. Es importante planificar una dieta equilibrada que favorezca su salud, teniendo en cuenta las posibles limitaciones con las que puedan contar respecto a la masticación y la deglución.

Las principales pautas dietéticas a seguir serán sin duda las establecidas por el equipo de salud, ya sea el médico o el dietista. Es importante respetar sus recomendaciones cuando planificamos una dieta equilibrada. No obstante, siempre que la enfermedad nos lo permita, respetaremos los gustos del comensal priorizando sus alimentos favoritos.

Sin embargo, en el caso de que este sufra de alguna enfermedad, su dieta deberá ser modificada para que se adapte a las nuevas necesidades.

Te ponemos algunos ejemplos de nutrición con respetco al tipo de enefermedad que se padezca.

¿Qué dar de comer a una persona mayor según su enfermedad?

– Sobrepeso u obesidad. Se deberá aportar una dieta hipocalórica, es decir, baja en calorías. Se ha de evitar la ingesta de grasas animales, como los embutidos, las salchichas, los fritos, los quesos grasos, el azúcar y el alcohol. Por el contrario, se deberá fomentar la ingesta de fruta, verdura, agua y pescados de todo tipo.

– Tensión arterial alta o problemas de riñón. Aportaremos en este caso una dieta hipo sódica, es decir, baja en sodio. Deberemos evitar el consumo de sal o de alimentos que tengan un alto contenido de sodio, como jamón serrano, quesos curados, conservas, embutidos, bebidas refrescantes carbonatadas, té, café o alcohol. Se deberán potenciar, no obstante, las comidas como el pan y picos sin sal.

– Diabetes mellitus. Es una enfermedad caracterizada por un desorden de los niveles de glucosa en sangre. Durante la digestión, el organismo metaboliza los hidratos de carbono, almidones y azúcares, transformándolos en azúcares simples. Estos van al torrente sanguíneo y, con la ayuda de insulina, la glucosa se transforma en energía que es aprovechada por las células del cuerpo. Cuando no existe insulina, la glucosa se acumula en sangre aumentando los niveles de azúcar. Por todo esto, se deben controlar esos niveles disminuyendo el consumo de azucares añadidos, de alimentos con alto contenido en ellos y de hidratos de carbono por absorción rápida, como dulces o caramelos. Se debe tener cuidado con los productos aptos para diabéticos, ya que a veces contienen un alto contenido en sacarosa y fructosa que tampoco es beneficioso para el paciente. Hay que evitar los fritos y potenciar el consumo de fibra.

– Diarreas/vómitos. Habrá que aportar una dieta progresiva, en la cual se irán introduciendo los alimentos sólidos poco a poco. Los primeros días solo se aportarán líquidos a través de suero alcalino, continuando con una dieta líquida. Posteriormente, se irán incluyendo purés, leche, yogurt o huevos en tortilla para, por último, ofrecer alimentos de fácil digestión como pollo, carne picada o pescado hervido.

Recomendaciones posturales para comer

También es muy importante cuidar los hábitos de postura a la hora de comer. Le daremos la comida frontalmente para que no tenga que girar la cabeza, le diremos que coma despacio y le ofreceremos cucharadas con poca cantidad (el tamaño ideal es el de una cuchara de postre). Antes de tragar, inclinaremos levemente su cabeza hacia adelante para facilitar la toma de aire.

Después de comer dedicaremos un tiempo a la higiene bucal y trataremos de no ir a la cama directamente, ya que eso dificultaría la digestión. En caso de que sea posible realizaremos un pequeño paseo y si la persona se encuentra encamada dejaremos la cabecera elevada durante un tiempo.

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