La vejez, digan lo que digan, es una de las mejores etapas de la vida. A partir de los 65 años de edad, no se suelen tener tantas preocupaciones ni obligaciones, pudiendo por fin dedicarnos a nosotros mismos.

Aunque actualmente la sociedad esté llena de prejuicios y estereotipos sobre la vejez, en muchos casos la mayoría no son ciertos y tenerlos es una manera injusta de ver y valorar a nuestros mayores. Es cierto que en la vejez se producen deterioros propios de la edad, aunque no en todas las personas es el mismo ni del mismo grado, y no tienen que ser, en ningún caso, decisivos para clasificar a los ancianos.

Siempre se dice que no es correcto generalizar, entonces, ¿por qué hacerlo con este sector de la población? Existen personas mayores más dependientes que otras, mientras que también existen ancianos con buen estado de salud y muy sociables.

Algunos de los mayores mitos acerca de la vejez son:

Las personas mayores no tienen nada que aportar

Este mito es uno de los más indignantes de los que hablaremos. No es cierto que un anciano no tenga nada que aportar, al revés. Una persona mayor tiene una gran experiencia vital, gran bagaje en el que ha aprendido mucho que nos puede enseñar a las personas más jóvenes. Probablemente hayan sufrido cosas, hayan disfrutado otras, y hayan valorado la vida incluso más que nosotros. Podemos aprender de todas las personas que conozcamos, pero nunca tanto como de una persona anciana.

Vejez es sinónimo de enfermedad

Se suele asociar la vejez con mayor riesgo de sufrir enfermedades porque es en esta etapa de la vida cuando suelen aparecer más enfermedades crónicas, sobre todo, de manera lógica, de tipo degenerativo.

Pero no es cierto que todas las personas mayores estén enfermas, ya que muchas ya sufrían de enfermedades desde la juventud, o incluso no tienen problemas médicos graves ni dependencia.

Las personas mayores no son capaces de aprender

Según los expertos, la capacidad de aprender se mantiene durante toda la vida, por lo que este mito es simplemente eso: un mito.

Muchos adultos mayores comienzan a aprender diferentes actividades al llegar a esta edad, como pintura, baile, o incluso a practicar algún deporte. Por eso, la frase de “a mi edad, ¿ya qué voy a aprender?” es una excusa, no un hecho.

Hay que tratarlos como niños

Esto es algo que puede enfadar mucho a las personas mayores, y con razón.

Más que la necesidad de tratarles como niños, es por el modo en que las personas más jóvenes les quieren tratar, como si fueran totalmente dependientes y tuvieran que decidir todo lo que tienen que hacer, así como vestir o comer. Hay personas más dependientes que otras y no tiene por qué ser motivo de tener más edad.

Nuestra actitud con ellos, según los expertos, debería ser de acompañamiento y no de control. Esto sólo cambiaría en el caso de que la persona tenga una dependencia total, que, por supuesto, necesitará de toda la atención, pero no tenemos que hablarles como si fueran niños si ellos no lo desean.

Las personas mayores siempre están tristes

Las personas mayores, como cualquier persona de cualquier edad, tienen derecho a estar tristes, pero esto no es algo impuesto por su vejez. La felicidad depende de la persona y de cómo perciben su vida, no de su edad. A partir de edades avanzadas, muchos ancianos han perdido amigos o familiares cercanos, como hermanos, y eso puede afectar su estado anímico, pero es algo humano irremediable que le pasaría a cualquier persona al perder a seres queridos. También el abandono y el aislamiento social pueden afectar el estado anímico de las personas mayores, ya que, por desgracia, en nuestro país las cifras de esto son alarmantes.

Todas las personas mayores presentan deterioro cognitivo

Es cierto que en esta edad es cuando este tipo de patologías prevalecen, pero esto no significa que todas las personas mayores vayan a presentar este tipo de problemas.

El deterioro cognitivo es normal a esta edad, aunque, según expertos, existe una reserva cognitiva también conocida como plasticidad neuronal, que hace que el cerebro aprenda, y también recuerde y mantenga la información que aprendió.

Las personas mayores son asexuales

Es cierto que, por el avance de la edad, todas las personas pasan por cambios físicos y psicológicos, que, en este caso, pueden afectar a la sexualidad del sujeto. Pero como en el resto de los mitos, no debemos generalizar. La sexualidad puede estar latente en cualquier etapa de la vida, sólo que cambia, y se centra más en otros aspectos, como el cariño y la ternura con la pareja.

Las personas mayores duermen menos

No es del todo cierto que los ancianos duerman menos ni que necesiten menos horas de sueño. La realidad es que el sueño se vuelve menos profundo y más fragmentado, por lo que duermen menos horas seguidas, pero necesitan dormir más ratos que otra persona de menor edad para recuperar las horas de sueño.

Como expertos en cuidado de ancianos en Granada, desde mSoluciona Granada queremos aclarar mitos de este tipo para no tener una visión generalizada y errónea de nuestros mayores.