Como especialistas en productos ortopédicos os damos algunos consejos sobre los distintos tipos de sillas de ruedas eléctricas y para qué se utilizan.

Algunas veces en la vida podemos encontrarnos con que nosotros o nuestros seres queridos podamos necesitar de una silla de ruedas, ya sea de forma transitoria o pasajera, o de forma más duradera.

Puede ser sencillamente porque hemos tenido un esguince o nos hemos partido una pierna, o por problemas más graves y serios.

En primer lugar, tenemos que saber que existen varios tipos diferenciados de sillas de ruedas:

  • Sillas de ruedas manuales. Son las tradicionales, por así decirlo. Son controladas por la persona discapacitada o lesionada o por su cuidador o asistente, y disponen de controles de velocidad. Requieren de fuerza manual para accionarse, aunque cuentan con el auxilio de pedales y de palancas manuales.
  • Sillas de ruedas eléctricas o a motor. Funcionan por batería eléctrica y no requieren, por lo tanto, de accionamiento manual alguno. Pueden reclinarse, elevarse, adaptarse a cada persona, etc.
  • Scooters eléctricos. Similares a una pequeña moto, pero de cuatro ruedas y con una pequeña plataforma. La silla puede ser montada para girarse fácilmente y que de este modo el usuario pueda bajarse o ser bajado desde cualquier lado del scooter.
  • Sillas de ruedas pediátricas. Permiten a los niños que las usan sentarse, pero también la reclinación o acostarse, según lo necesiten. Los asientos, además, pueden ser rodeados de unos bordes o contornos para mayor seguridad.
  • Sillas de ruedas deportivas. Son las pensadas expresamente para que los atletas en situación de discapacidad puedan practicar el deporte que quieran. Así, por ejemplo, son las sillas habituales en los Juegos Paralímpicos.
  • Sillas de ruedas de bipedestación. Son las también conocidas como verticalizables. Son una modalidad especial de sillas de ruedas que permiten al usuario ponerse de pie según lo necesiten, para así poder desenvolverse con una mayor autonomía. Existen en versión manual y en versión automática.

Las ventajas de uso de la silla de ruedas eléctricas son evidentes en algunos aspectos para aquellos que las precisen. No requieren fuerza de brazos, y hacen posible una mayor movilidad con un menor esfuerzo. También permiten una mayor autonomía del usuario, que de esta manera no necesitará de la ayuda de un cuidador o acompañante.

Los beneficios físicos de la silla de ruedas eléctrica

Es de gran utilidad que conozcamos las ventajas de uso de la silla de ruedas eléctrica para tenerlas en cuenta a la hora de elegir una silla para nuestros problemas y menesteres:

  • El movimiento y fuerza de los brazos para impulsar la silla de ruedas digamos, tradicional, pueden acarrear consecuencias negativas sobre la espalda. Los usuarios de este tipo de sillas suelen estar afectados de lesiones de espalda, sobrecarga muscular, escoliosis, desviaciones, etc.
  • La batería eléctrica es fácil de recargar. Se puede obrar del mismo modo que con la batería del móvil: ponerla a cargar de noche, a las horas de sueño, para que a la mañana siguiente ya esté lista y disponga del mayor grado de autonomía posible.
  • Lo habitual es que los modelos de sillas de ruedas eléctricas disponibles en el mercado sean reclinables. Esto hace más fácil que el usuario pueda encontrar la postura más de su gusto.
  • También se trata de sillas fáciles de transportar cuando viajamos en automóvil.

Sin embargo, también es preciso advertir que hay algunas desventajas. Es preferible escoger las sillas de ruedas eléctricas que exijan, por ejemplo, cierto movimiento de tronco para su tracción, pues de lo contrario la falta permanente de movilidad puede provocar al usuario ciertos problemas de deterioro físico y afecciones intestinales.

Sillas de ruedas eléctricas con elevación

Existe en el mercado, además, la silla de ruedas eléctrica elevable. Ofrecen al usuario una mayor autonomía, sobre todo en exteriores, sin que ello esté reñido con la estabilidad.

Son más maniobrables y permiten al usuario situarse a varias alturas regulables, lo que tiene importancia si desea alcanzar algo, o, sencillamente, ponerse a la altura de una mesa algo alta, por ejemplo, entre otros menesteres.

Las mejores sillas de ruedas eléctricas son aquellas que combinan, pues, las características de autonomía de alimentación, mayor maniobrabilidad, mayores opciones (por ejemplo, alturas de elevación) y una mejor regulación de las velocidades.

Las sillas de ruedas eléctricas pueden ser esa opción indicada para las personas que, aunque deben permanecer en la inmovilidad, quieren desenvolverse con gran autonomía sin que ello apareje grandes molestias.