A menudo abrigamos la idea de que las personas de avanzada edad han de llevar una vida recluida y sedentaria, donde la rutina y la escasa curiosidad por el entorno se asocian al cansancio de los años y a la búsqueda de la tranquilidad en la vejez. Pero lo cierto es que muchos ancianos quieren aprovechar su época de jubilación y descanso para lograr experiencias nuevas. Una de ellas es la de viajar: aprovechar ese tiempo de descanso que es el de la vejez y la jubilación para conocer nuevos y bellos parajes de España y del mundo.

Por supuesto, viajar comporta numerosos beneficios para la salud de las personas mayores, dentro de un estilo de vida saludable que se conoce como envejecimiento activo. La pasividad, el sedentarismo, la inacción pueden conllevar, por el contrario, diversos perjuicios a la salud del anciano. Es por ello que la curiosidad y el afán aventurero, que todavía pueden llegar a la tercera edad, son también necesarios para mantenernos despiertos y activos y evitarnos quebrantos de salud.

Beneficios de viajar para los mayores

Los muchos bienes que depara a la salud de la persona anciana el viajar pueden resumirse fácilmente para que podamos comprobar de forma directa y contundente sus muchos efectos benéficos:

  • Depresión y ansiedad. Según estudios científicos, viajar resulta antidepresivo y ansiolítico de por sí. La depresión y ansiedad tan frecuentes en los diversos espectros de edad, y tan devastadores sobre todo para las personas mayores, pueden paliarse considerablemente viajando. Viajar en la tercera edad posee, pues, efectos sumamente beneficiosos para la salud psíquica de los mayores.
  • Interactuar con el entorno y con el mundo exterior. Para las personas de avanzada edad, el viaje supone también una forma de actualizarse, de ampliar sus relaciones sociales, y de enriquecer su propia experiencia del mundo y de las cosas. Otro aspecto de suma importancia en todo envejecimiento saludable.
  • El mar y la salud. A menudo, los viajeros se decantan por las ciudades costeras y marítimas, lo que a las personas ancianas les reporta no poco provecho a la salud, como el alivio de las dolencias reumáticas, o la considerable mejora de la circulación del torrente sanguíneo. Además, si la temperatura acompaña, puede ser el momento y lugar ideales para darse una buena zambullida, nadar un poco, y hacer ejercicio.
  • Beneficios para la capacidad de atención. Viajar en la tercera edad como en otras edades, agudiza la atención, pues tendemos a prestar mucha más a los lugares nuevos, para mejor disfrutar de la experiencia. Este desarrollo de la atención posee gran importancia para las personas mayores, ya que esta capacidad tiende a disminuir con la edad por el envejecimiento neurológico.
  • Aumenta la paciencia y mejora el carácter. Con frecuencia es necesario esperar para llegar a un punto o para poder encontrarlo, y ello desarrolla la capacidad de paciencia, tan menoscabada por la tendencia a la ansiedad tan propia de las edades provectas. Además, mejora el carácter, pues nos pone de mejor humor y nos hace más independientes frente a la vida.

Por qué los mayores deben viajar

Como hemos podido apreciar, viajar supone remover los perjudiciales hábitos sedentarios que tanto propenden a consolidarse con el paso de los años. Viajar es fundamental para nuestra experiencia del mundo, nuestra sociabilidad y nuestra salud somática y psíquica, por lo que resulta una actividad especialmente recomendable e incluso necesaria a edades avanzadas.

Viajar en la tercera edad es algo muy aconsejable, pero también ha de realizarse tomando las precauciones y medidas adecuadas: un plan y una previsión, o tomar la alimentación adecuada (porque, además, la nutrición es mucho más vital si cabe) son aspectos que hemos de tener muy presentes.